Milano Design Week - Spanish Version

Como cada año, la primavera italiana nos trae el salón del diseño de Milano, una semana donde la ciudad italiana se convierte en un espectáculo de propuestas que juegan a cruzar la frontera entre diseño y moda. Porque si algo es cierto, y casi siempre lo ha sido, es que de todas las manifestaciones sobre el diseño, ninguna da el mismo peso a la belleza como lo hace Milano.

Pero la situación internacional es muy complicada, y el salón lo refleja sin filtro: los espacios expositivos ya no se lanzan en pirotecnias estériles, casi nunca, sino se concentran en hablar de su producto: esto en si nos parece muy positivo, aunque el resultado no siempre sea exactamente excelso. De hecho, muchas veces la sensación de viejo se ha apoderado de nuestros ojos: lavados de cara a productos que funcionan para hacerlos durar mas en el mercado sin gastar en innovación o investigación.

 

En nuestra semana en Milano hemos tenido la suerte de haber podido hablar con mucha gente: expositores, empresas, profesores de las universidades involucradas en la semana del diseño, jóvenes profesionales en su primera experiencia promocionando sus trabajos; y algunas de las consideraciones eran extremadamente compartidas: primero entre todo el cambio de publico, con una sensible bajada de presencia China y una sensible subida del este europeo. En segundo lugar la sensación de un salón que busca una formula para reinventarse sin perder su alma, porque en el fondo esa alquimia sigue funcionando bastante bien, digan lo que digan cada año que llegamos a Milano algo logra sorprendernos, sea para escandalizarnos o para enamorarnos, acabamos hablando todos de ello.

Los tópicos sí se están repitiendo, y el mueble, en su auto celebración como icono de la capacidad típicamente italiana de materializar el encanto en un objeto, es único e indiscutible soberano de esta entera semana. Ya podemos declarar sin duda que el tener una conciencia ecológica no es valor añadido, sino un factor necesario e imprescindible por los cambios en las cadenas productivas, al igual que la experimentación con materiales empieza a dar señales de cansancio y de repetitividad.

¿Estaba entonces tan mal la semana de Milano? ¡En Absoluto! La Fabbrica del Vapore ha sido teatro de la interesante exposición “Milano si Autoproduce” donde jóvenes y menos jóvenes se han presentado auto produciéndose con varias ideas listas para ser competitivas en el mercado; el “Salone Satellite” ha quitado protagonismo a la feria institucional regalándonos mucha creatividad y jóvenes talentos, con algún toque de artesanía que ha enamorado nuestro lado mas bohemio en un entorno tan tremendamente comercial como el de Milano; además de universidades de todo el mundo con proyectos interesantes y atrevidos.

Sí, es verdad, hubo también la Feria y su Eurocucine, una nueva versión de lo que llevamos viendo ya varios años, por lo que nos olvidamos rápido de ellos al final del día, tomando nuestro aperitivo. Porqué a Milano no se va sin tomar un aperitivo charlando de moda y diseño, y porque sin ello quizás no se logre entender la dulce obsesión de esta ciudad por el sobrio y elegante lujo.